RUEDA  PÉREZ JORGE EDUARDO

 

¡Hola! Soy Jorge Eduardo Rueda Pérez, nací en Bogotá en la clínica Juan N. Corpas el 11 de junio de 1991, a las 00.05 a.m., adelantándome a la fecha calculada por los doctores. Me trajo el mundo la doctora Diana Bernal, una gran amiga de infancia de mi mamá y gracias a ella y a los cuidados de mi bay, durante los primeros días salí adelante, pues no pesé mucho y de medidas tampoco estuve muy bien. Desde mi llegada fui la alegría de mi familia conformada por el papi (Carlos), la bay (Ana), mace (Marcela) y nana (Pastora) y el compañero de siempre de mi hermano John Jairo, tanto así que inicié mi etapa escolar cuando solo tenía 14 meses pues quería ir con John al colegio. Aunque mis primeros años asistí a un Colegio Bilingüe, quise ser agustino pues mi familia recibió formación agustiniana y quería seguir su ejemplo. Luché mi ingreso al Colegio Agustiniano Norte y lo conseguí en el 2.002, donde cursé 5, 6 y 7 grado. Mi papá me inculcó el amor por el fútbol y el Santafecito lindo y tuve la oportunidad de pertenecer a la escuela de mi amado equipo durante tres años. Quería destacarme en el campo de juego para poder llegar algún día al Arsenal o al Real Madrid, mis favoritos a nivel mundial. Disfruté cada instante de mi vida. Me gustaba el Origami y armar figuras de Lego, tenía una facilidad enorme para diseñar y construir cosas nuevas y una habilidad manual impresionante que me permitían proyectarme a futuro como un gran diseñador industrial y arquitecto ya que ansiaba estudiar las dos carreras a la vez en la Universidad de los Andes, pues las experiencias de Mace durante su época de estudiante en esa universidad siempre me parecieron fascinantes. A pesar de mi corta edad me preocupaba mucho por la desigualdad y la difícil situación de algunos.......Siempre procuré ser justo. Mis mascotas de los últimos días: un perro Pastor alemán llamado Lucas y dos perritas french que son madre e hija llamadas Crispy y Peke. Mi comida preferida: cereal con leche. Mi mejor amigo en el colegio: Carlos Gómez... nos identificábamos por muchas cosas...nuestro amor al estudio, el fútbol, el respeto, la formación en valores y por encima de todo una familia que nos ama profundamente. Mi mejor amigo de siempre JUAN MANUEL SEBASTIÁN RUEDA RODRÍGUEZ (q. e. p. d.), “el inseparable”, con quien partí el 28 de abril de 2004 al encuentro con Dios. Aunque mi mamá siempre me decía “la ley de la vida es que los viejos nos vayamos primero”... no fue así... yo me fui primero, adelantándome nuevamente a lo que esperaban y muy tranquilo pues sabía que el papi estaría pendiente de mi llegada. Se que para todos los que me conocieron ha sido muy difícil aceptar mi partida y por eso quiero pedirles tres favores: 1. Recuerden siempre mi risa contagiosa, 2. Vivan a plenitud cada instante de sus vidas y 3. Luchen por alcanzar sus metas. Para despedirme les dejo una frase de uno de mis cantantes favoritos: “Sólo vale la pena vivir... para vivir” Joan Manuel Serrat.