RUBIANO RODRÍGUEZ CRISTHIAN CAMILO

 

Nació en Bogotá el 12 de Septiembre de 1993 y falleció el 28 de Abril del 2004. (10 años) Hijo único. Su madre Magalis E. Rodríguez Bolaños, es una licenciada en filología e idiomas y su padre Jorge Eliécer Rubiano Villega ejerce como médico veterinario. Cariñosamente era llamado ¡nene!. Desde muy temprano dio muestras de extraordinaria inteligencia y precocidad, aprendiendo por ejemplo a los 4 años las capitales y ubicación de los países del mundo. Su pasión la lectura, reflejada en textos como la biología de Kimbeer y la literatura de los libros de Harry Potter.
Sus padres notando su inteligencia lo estimulan en salidas a museos como ( el de oro, nacional, entre otros); bibliotecas (como la Virgilio Barco V.) siendo esta de gran gusto para él dando como resultado un niño mucho más interesado en el conocimiento, en el interés de culturas tales como la Romana y la Griega.
Siempre sobresalió en sus estudios logrando el primer puesto y el reconocimiento de su cuerpo docente, con diplomas, medallas etc.
Sus amiguitos de estudio lo llamaban el “Pilo” del salón. Tenía gran facilidad para el idioma Inglés, lo reflejaba aprendiendo canciones de su grupo musical favorito Link Park. En sus ratos libres tocaba la flauta su melodía era la del chapulín colorado y la novena sinfonía de Beethoven.
Alegre y lleno de vitalidad quería realizarlo todo pues se adelantaba siempre a los procesos normales de un niño de su edad y este hecho se vio reflejado cuando el año pasado pidió de navidad el Álgebra de Baldor, Christian cursaba actualmente tan solo quinto elemental. Siempre colaboraba con el colegio, participó en la representación de obras literarias, entre ellas el Quijote de la Mancha haciendo el papel de Dulcinea. Su programa favorito “Los Simpson”, sus carcajadas resonaban por toda la casa.
En cuanto a los deportes no eran su fuerte (aunque en el colegio se divertía con el fútbol y el baloncesto) prefirió, sí, entregarse en el ajedrez practicándolo en todo momento. Y un año atrás terminaba su curso de natación. Aunque su vida haya sido tan corta, la vivió a plenitud y con gran intensidad. A todas las personas que amó y a los que lo amamos nos regaló los diez años más hermosos de su existencia, enseñándonos respeto hacía todo lo que nos rodeaba como la naturaleza, nuestra ciudad; la sencillez en sus actos como el desprendimiento de lo material y su inmensa alegría.
Leyendo sus escritos de talleres de convivencia quería ser un médico especializado en Inglaterra en neurología y ser muy famoso y reconocido por el mundo.