| ORTIZ
TORRES JUAN VICENTE

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Nace el 1 de junio de 1991 a las 5:30 de la tarde, después de dos días de trabajo de parto en el Hospital San Ignacio. Primer retoño y gran alegría del hogar. Cursó su Preescolar en el Jardín Blanca Nieves de Religiosas. Desde allí comenzó a distinguirse por su responsabilidad y alto rendimiento que lo llevaron a ocupar los primeros lugares. Estudió simultáneamente en la Universidad Nacional, tres niveles de inducción musical. Allí se inclinó por el piano, formación que continuó durante cerca de dos años en la Cooperativa de la Orquesta Filarmónica de Bogotá. Aprendió diez composiciones musicales al lado de los maestros José Arroyo y la profesora María José...Su primaria y Bachillerato hasta séptimo grado los cursó durante siete años en el Agustiniano Norte. También allí obtuvo en el transcurso de su formación la Mención por sus Valores Agustinianos. Compañerito permanente de los papitos y hermanitos. Dejó los más bellos recuerdos plasmados entre otros en los programas que organizaba en las celebraciones familiares, en donde siempre repetía como parte del programa que organizaba una oración en acción de gracias al Señor a quien le decía “Gracias por estar hoy reunidos, gracias por los papiticos y hermanitos y que nos conceda siempre estar juntos como familia”.
Creativo e inteligente; sus aviones, barcos y experimentos dejó armados con sus largas manitas y que hoy siguen colgando del techo del cuarto. Tenía terminado su avión hecho en el curso de Aeromodelismo que iba a volar en pocos días. Cariñoso, noble, caballeroso y juguetón, sus características que en el corazón nos dejo sembradas. Plasmó en una caricatura que se mandó hacer el 23 de abril, cinco días antes de su trágica muerte, una gran sonrisa que simbolizaba transparencia y paz con Dios; oídos gigantes, manifestación de su capacidad de escucha para seguir los consejos de sus mayores. ¡Hijo tu paso por la vida fue tan grato, tan hermoso en cuya familia siempre lideraste los juegos y las alegrías y marcaste un punto muy alto de responsabilidad, nos dejas un vacío irreparable. Ya eras acólito y pertenecías al grupo de oración los viernes. Esta actividad ya marcaba tus inclinaciones al Sacerdocio, que nunca descartaste. Nunca le fallaste al Señor, desde tu Primera Comunión el 29 de agosto hasta tu partida, nunca dejaste de recibir la Comunión.
Teteíto, Mano Mano, Magugú, mi viejito. Nuestros apodos que jamás se borrarán de nuestra mente, como tampoco tu rostro y tus manitas que nunca quitaste de nuestras manos y cuyo calor no lo borrará ni siquiera el frío yerto de tu cuerpo sin vida.
Papitos: Martha Torres Malagón y Juan Vicente Ortiz Franco.
Hermanitos: Martha Inés y Juan José.
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