REYES BELTRÁN JUAN SEBASTIÁN

 

Juan Sebastián, -Sebas- como lo llamábamos todos cariñosamente no alcanzó a cumplir los cinco años de edad, había nacido en Bogotá el primero de octubre de 1.999 a las 3:45 de la tarde en la Clínica Palermo con un peso de 3.200 gramos y una talla de 53 cm. 
Este pequeño angelito sufrió del colon a los tres años, pero con tratamiento y cuidados se había mejorado, su salud, de allí en adelante fue muy buena.
A pesar de su cortísima edad Sebas era todo un personaje que se distinguía por ser un niño noble, organizado, cumplido, madrugador, pulcro, que se daba el caché de darle consejos a su hermanito mayor Pipe, quien era su admiración y a quien trataba de imitar continuamente, diciéndole que no se debían decir mentiras.
En las fiestas su figura menudita y ágil era toda una atracción pues había dado muestras de ser un excelente bailarín. No había nada más tierno que ver a Sebas bailando.
Pero había algo en él muy especial, que nos enloquecía a todos, su espectacular sonrisa, encantadora y conquistadora, para completar era muy cariñoso.
En vacaciones de Semana Santa, había aprendido a amarrarse los zapatos, y vivía muy orgulloso por ello. Era muy cuidadoso con las tareas del colegio en las cuales se esmeraba muchísimo y las presentaba siempre con pulcritud.
Comía muy bien, en especial si le brindábamos galletas con mantequilla, y frecuentemente lo encontrábamos tomando agua.
A su edad era todo un campeón en armar rompecabezas, podía durar mucho tiempo concentrado en las fichas y no se separaba del juego hasta que lo armaba totalmente, si un adulto competía con él en un rompecabezas que ya había armado, muy seguramente Sebas lo derrotaba.
Jugaba en el computador y eso lo atraía mucho y también fútbol.
No salen de mi cabeza los partidos que jugamos junto con su hermanito Pipe.