REYES BELTRÁN ANDRÉS FELIPE

 

Nuestro pequeño Andrés Felipe –Pipe- estaba por los nueve años, pero cumpliría los diez el 22 de julio pues había nacido en 1994 a la 1:45 de la tarde en la Clínica San Pedro Claver, con un peso de 1.800 gramos y una talla de 42 cm. Muy pequeño si lo comparamos son Sebas, pero supremamente extrovertido.
La característica de Pipe, además de ser muy amigable, fue la nobleza, le encantaba compartir, dar de lo suyo y a pesar de su corta edad manifestaba congoja por los problemas sociales, por la pobreza y el sufrimiento de los demás.
Su hermanito Sebas era su dedicación, lo cuidaba como si fuera su padre, lo defendía, estaba muy pendiente de él. Igualmente se sentía sobre-protector con otros niños pequeños que le visitaran o que frecuentara.
Le fascinaban los animales, sobre todo los perros, pero sus mascotas eran dos hámster “Spiguer” y “Laurita”, Spiguer murió al mes de fallecidos nuestros hijos.
El día 28 de abril en la mañana durante una convivencia en el Colegio esto fue lo que escribió:

“¿QUIÉN SOY YO?
Mis cualidades son... pensativo, amable, ordenado, respetuoso.
¿Qué me gusta hacer?: jugar fútbol, correr, jugar cogida, básquet.
¿Cómo me ven los demás?: bien mal, da envidia, egoísmo, por cambiar las cosas de los demás.
Quiero cambiar... mi actitud, no ser grosero, no ser mal deportista, contestar, y no interrumpir las clases, ni ser desobediente y respetar a las personas.
¿Qué quiero ser?: cura
¿Qué quiero que digan de mí?: huy!... Miren Reyes cambió”

Pipis como lo llamaban sus amigas y amigos del conjunto. Quería ser sacerdote o Ingeniero de Sistemas, así como lo es su tío Wilson Ferney Reyes. 
El domingo anterior a su fallecimiento se había aprendido las capitales de Colombia; practicó el tenis de campo y le fascinaba el fútbol, era hincha del equipo Millonarios. 
Estaba aprendiendo a tocar flauta junto con su padre William Reyes. 
Perteneció al grupo Scout San Felipe Neri de Suba.
Cuando pequeño tuvo fractura en un brazo y en una pierna, sufría de crisis asmática, estuvo hospitalizado varias veces.
En los últimos meses estaba demostrando un gran talento por el dibujo, y lo hacía muy bien, también jugaba Play Station.
Era de muy poco apetito, pero le gustaba el ajiaco, el arroz con pollo y la mojarra frita, les fascinaba las papas fritas.
Fue un niño que llenó todos los espacios, estaba presto a colaborar, a jugar y a participar. Su presencia transformó la vida de todos quienes tuvimos la dicha de compartirlo.